PLAYAS, TURISMO EN MURCIA
Las playas más lindas de Murcia. Playas y parajes
ideales para disfrutar de la naturaleza y el deporte.
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El Mar Menor es
una laguna costera situada en el SE de la Península Ibérica (37º 38'- 37º
50' N y 0º 41'- 0º 52' W), limita al norte con la provincia de Alicante y
al sur con el Cabo de Palos.
Su cuenca está delimitada por las sierras de Columbares, Carrascoy,
Escalona, Algarrobo y Cartagena y está separado del mar Mediterráneo por
La Manga, una barra de 24 km. de longitud y de anchura variable entre 100
y 1.200 metros.
La superficie es de 135 km. cuadrados y su profundidad máxima es de 7
metros, siendo su profundidad media de 4 metros.
Los fondos de la laguna son principalmente blandos (87 % fango, 10 %
arena, 3 % roca), claramente fangosos en su parte central, más profunda, y
arenosos en las partes más someras, principalmente en La Manga.
El clima es seco y cálido (dominio mediterráneo subdesértico). La
temperatura media anual es de 18º C, julio y agosto son los meses más
cálidos y enero y febrero los más fríos.
Las precipitaciones oscilan alrededor de 300 mm anuales con régimen
torrencial y máximos en primavera y sobre todo otoño, los vientos
dominantes son del E y SE en los meses cálidos y del SW en los más fríos.
La salinidad de la laguna varía de 42-47 gr/l, frente a los 36-37 gr/l del
mar Mediterráneo y la temperatura del agua de 12ºC en invierno a 30ºC en
verano, aunque en las orillas se pueden alcanzar temperaturas más
extremas..
Historia
La Manga se formó por acumulación de arenas transportadas por las
corrientes marinas. Los sedimentos afloraron a la superficie al chocar con
formaciones volcánicas y originaron lo que hoy conocemos como Mar Menor.
En tiempos pasados fue utilizada como factoría pesquera, como lo
demuestran los restos de piletas hallados en El Estacio. En los fondos
submarinos de La Manga se han encontrado numerosos restos de barcos
fenicios, griegos y romanos, que transportaban lingotes de plata, plomo y
ánforas con todo tipo de mercancías. La llegada de los árabes supuso la
creación de las Encañizadas, método de pesca que aún se utiliza. Por medio
de estacas y cañizo, se realizaba la pesca del mújol y de otras especies
típicas del Mar Menor. Tras la expulsión de los moriscos, La Manga recibió
el asedio de barcos magrebíes que asolaron la costa. Para defenderse de
los ataques, el emperador Carlos y su hijo Felipe II mandaron construir
tres torres de ahumada en La Manga y una más en Cabo de Palos. Las grandes
extensiones de bosques con árboles como pinos, encinas, robles y tejos
fueron diezmados progresivamente desde la Edad Media. En el siglo XVIII se
acentuó la explotación de leña y matorral en La Manga, aumentando la
deforestación por la acción del viento.
LA MANGA
Se trata de una restinga, una barra de arena de 22 km. que cierra el Mar
Menor. Esta hermosa lengua de arena tiene una amplitud inferior a los 100
metros en algunas zonas, y su anchura máxima es de 1'5 km.
Surcada por cuatro golas, que permiten la entrada y salida de agua desde
el Mar Menor al Mediterráneo abierto, La Manga está limitada por dos
espacios naturales de gran interés: el Parque Regional de las Salinas y
Arenales de San Pedro, al norte, y el espacio protegido de las Salinas de
Marchamalo y Las Amoladeras, al sur. La Manga posee 44 km. de playas,
existiendo un claro contraste entre las que se encuentran en la ribera del
Mar Menor y las de la margen mediterránea. Las playas son limpias, de
aguas cristalinas y en muchas de ellas ondean las Banderas Azules
otorgadas por la Unión Europea.
La poca profundidad y la ausencia de oleaje hacen del Mar Menor un lugar
idóneo para la práctica de todos los deportes náuticos. La creación de la
Estación Náutica del Mar Menor han incidido en la mejora de la calidad de
las instalaciones deportivas que ofrecen un gran abanico de posibilidades
para todos los niveles, desde la iniciación hasta el entrenamiento
profesional.
A lo largo de La Manga existen once escuelas de vela que facilitan la
práctica de los deportes náuticos sin grandes desplazamientos.
Funcionan, además, en La Manga, cuatro puertos deportivos con todos los
servicios necesarios para satisfacer las demandas de los barcos y sus
tripulantes. Las tranquilas aguas del Mar Menor constituyen un lugar único
para iniciarse en los deportes náuticos. La elevada temperatura de sus
aguas y la escasa profundidad hacen que el aprendizaje sea mucho más
sencillo y seguro que en mar abierto. No obstante, a través del Canal del
Estacio, cualquier tipo de embarcación deportiva puede salir del Mar Menor
y disfrutar de un agradable día visitando la isla Grosa, el Farallón o las
Islas Hormigas.
Los aficionados a la natación pueden tener siempre la certeza de contar
con aguas tranquilas para la práctica de su deporte favorito. La
benignidad del clima asegura la calidez de las aguas. Los vientos
predominantes, tan apreciados por los aficionados a la vela, respetan
siempre una de las riberas de La Manga, por lo que la existencia de aguas
tranquilas está siempre asegurada. Por algo la actriz Esther William, en
una visita que realizó al Mar Menor, calificó la laguna como "la mayor
piscina del mundo".
La práctica del buceo se ha extendido enormemente en la zona durante los
últimos años. La presencia de yacimientos arqueológicos submarinos, barcos
hundidos y numerosos bajos ha convertido el entorno de La Manga y Cabo de
Palos en uno de los preferidos por los buceadores españoles. La visita al
bajo de Fuera, donde se encuentran restos de barcos hundidos como El
Sirio, el Nord-América o el Minerva, ofrece la posibilidad de contemplar
la riqueza subacuática de la zona en todo su esplendor. La gran variedad
de especies animales y vegetales puede ser perfectamente apreciada gracias
a la impresionante visibilidad que presentan las aguas durante todas las
épocas del año.
Además de los deportes náuticos, La Manga ofrece grandes posibilidades
para la práctica de otros deportes. Hay varios clubes deportivos con
pistas de tenis, paddle, squash, go-kart, patinaje, etc. La existencia de
un carril especial para bicicletas y la ausencia de pendientes, salvo el
Monte Blanco, convierten a La Manga en un lugar privilegiado para la
práctica del ciclismo.
La cercana Sierra de Cartagena, junto al Parque Natural de Calblanque, es
un lugar idóneo para la práctica del senderismo y la realización de rutas
con bicicletas de montaña. Existe además en las inmediaciones un complejo
de primera clase para la práctica del golf y otros centros especializados
en deportes de riesgo como montañismo, ala delta o paracaidismo. Varios
centros hípicos en la zona hacen posible cabalgar por senderos de montaña,
olorosos limonares o solitarias playas de fina arena.
Infraestructura
A lo largo de los 44 kilómetros de playas que ofrece La Manga se levantan
distintos tipos de edificaciones, todos ellos caracterizados por su
cercanía al mar.
Las personas que acuden a La Manga no tienen que preocuparse por encontrar
un alojamiento en primera línea de playa.
Las oficinas dedicadas a la venta y alquiler de apartamentos, chalets,
dúplex y todo tipo de alojamientos permanecen abiertas durante todo el
año.
Gracias a la puesta en marcha de la Estación Náutica del Mar Menor,
existen paquetes integrados que incluyen el alojamiento y la práctica de
los deportes náuticos a unos precios muy interesantes.
La mayor parte de las viviendas se encuentra en zonas residenciales donde
se garantiza el fácil acceso a todos los servicios básicos.
La Manga ofrece distintas posibilidades en materia de alojamiento
adaptable a todos los bolsillos.
En sus primeros kilómetros se encuentran las zonas más pobladas, indicadas
para los jóvenes que prefieren estar cerca de los sitios de marcha.
OFERTAS VARIAS
La Manga presenta una variada oferta comercial, diferenciada por el buen
servicio y su carácter internacional. En los últimos años, se han abierto
nuevos comercios. La existencia de una numerosa colonia de británicos y
alemanes brinda el acceso a otro tipo de productos que exceden el ámbito
mediterráneo.
Uno de los mayores atractivos comerciales es, sin duda, el mercadillo que
se celebra todos los domingos en el típico pueblo pesquero de Cabo de
Palos. Allí se puede encontrar una gran variedad de frutas y verduras
frescas, ropa nueva o de segunda mano, zapatos, miel, artesanía, artículos
de regalo, plantas, vajilla y un largo etcétera. Alrededor del centro
comercial Las Dunas se aglutinan los distintos puestos con una animación y
un colorido que pervive durante todas las épocas del año.
En La Manga no hay dificultad para encontrar pan fresco artesano o
auténticos helados caseros. Además, la gran cantidad de supermercados hace
más cómoda la compra diaria. Existen muchos comercios que surten de
repuestos y facilitan todo tipo de reparaciones. Junto a ellos, tiendas de
informática, electrónica, librerías... No podía faltar una importante
representación de comecios dedicados a la náutica, donde es posible
adquirir cualquier tipo de embarcación o solucionar una avería inesperada.
Como en el resto del Mar Menor, La Manga es un centro reconocido por la
calidad de su gastronomía. La mayor parte de los establecimientos están
especializados en cocina mediterránea, con gran variedad de arroces y
pescados frescos. El Caldero, el plato más famoso del Mar Menor, tuvo su
origen en La Manga. Entre sus dunas, los pescadores de la zona inventaron
este sabroso arroz cocinado con ñoras, ajos y pescados de roca.
ARTE Y NATURALEZA
Junto a las dieciséis playas de La Manga y las calas de Cabo de Palos, el
enclave ofrece otras muchas posibilidades para el ocio. Existen muchos
espacios de interés histórico y paisajístico a lo largo de esta estrecha
franja de arena. Además, desde La Manga se pueden también realizar
interesantes excursiones de un día a otros lugares de la Región de Murcia.
En La Manga se encuentra el poblado de Las Amoladeras, cuya existencia
data del Neolítico, donde la Comunidad Autónoma prevé construir un parque
cultural reproduciendo las típicas cabañas de paja y adobe. Restos de
murallas griegas pueden contemplarse todavía en las inmediaciones de la
Cala del Pino. Edificios emblemáticos de la zona son el Faro de Cabo de
Palos, impresionante construcción de 1865, y el pequeño Faro del Estacio,
que custodia la entrada al único canal navegable del Mar Menor.
Los amantes de los humedales encontrarán dos zonas de enorme interés, las
Salinas y Arenales de San Pedro del Pinatar, al norte de La Manga, y las
Salinas de Marchamalo, al sur. Contemplar el atardecer desde las salinas
constituye todo un privilegio. La transparencia del aire y la diversidad
de colores se suman a la belleza de las aves migratorias que pueblan las
balsas. Flamencos, avocetas, cigüeñuelas, garzas y patos son habitantes
comunes de estos lugares.
Al final de La Manga se encuentra la zona conocida como Veneciola donde
termina la carretera. La soledad de sus playas lo convierten en un lugar
muy recomendable para los que buscan un baño tranquilo en plena comunión
con la naturaleza. Allí se encuentran las antiguas construcciones de La
Encañizada, arte de pesca tradicional en la zona, y aún puede contemplarse
las cañas que servían para apresar el mújol y otras especies típicas del
Mar Menor.
Una ruta muy interesante, para realizar a pie o en bicicleta de montaña,
es la que parte desde Cala Reona, en Cabo de Palos, hasta Calblanque. Las
impresionantes vistas que se contemplan desde la Punta de los Saleros a
Punta Espada aseguran un recorrido de elevado interés paisajístico. El
sendero está sembrado de antiguos pozos de minas, de profundidad
sobrecogedora, debidamente señalizados. La vegetación está compuesta por
palmitos y plantas aromáticas como la lavanda, el tomillo y el espliego.
Al final del recorrido se aprecia la belleza de las playas de Calblanque
que permanecen ajenas a la actividad turística, sin edificaciones y
rodeadas de montañas.
Desde La Manga es fácil desplazarse por autovía hasta Cartagena o Murcia.
Una visita a sus museos o un paseo por sus calles son rutas obligadas para
los aficionados a la Historia y el Arte. La ciudad monumental de Lorca
ofrece al visitante la posibilidad de viajar al pasado. Los paisajes de
montaña, los castillos y las bellas casonas jalonan el recorrido por la
Ruta del Noroeste que se extiende por los municipios de Mula, Bullas,
Cehegin, Caravaca y Moratalla. La Ruta de la Seda o la visita a las
instalaciones balneoterápicas de Archena y Fortuna abren nuevas
posibilidades para los que deseen alternar la estancia en la playa con la
realización de otro tipo de actividades en zonas del interior.
El clima y las características únicas del Mar Menor convierten la estancia
en cualquier hotel de La Manga en una inyección de salud de la que pueden
beneficiarse los visitantes durante todas las épocas del año.
Fuente: lomejordemurcia.com
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